sábado, 20 de abril de 2013

Quisiera

... Poder contarte que mi vieja estuvo mal de salud, que yo estuve mal de salud y de otras cosas. Que me costó adaptarme a demás movidas. De mis noches sin dormir o de mis pocas ganas de todo.
Contarte de mi poca confianza en los hombres, de lo cerrada que me volví con cualquier persona. O que Morena te extraña. Que mis viejos te odian y que mis amigos quieren verme feliz como antes.

Hablarte de mi ascenso, de lo mucho que me cuesta todo últimamente. De mis muchas responsabilidades. Contarte de mis progresos con la batería. De lo que significó encontrar a alguien que me amara por cómo soy y no por quién soy. De lo inevitable de las comparaciones odiosas de él con quien otrora fuese el amor de mi vida. De esta rutina que nunca dejó de lastimarme cuando vos no estuviste. De mis múltiples fracasos y mis pocos aciertos.

Contarte que en noviembre me subo a un avión para cumplir un sueño tan esquivo como es conocer el mundo, uno de los (muchisimos) sueños que nunca compartimos. Porque mientras pensaba que el tiempo y yo nos congelábamos, vos seguis con tu vida de la misma forma que el tiempo siguió, y ahi afloró la peor verdad de todas, la que el amor tapó: vos y yo fuimos, somos y seremos diametralmente opuestos.

Tu conformismo y mi hambre de vivir. Tu comodidad y mi culo inquieto. Tu carencia de proyectos y mi idea de que todo lo que uno anhela puede ser tangible. Porque mientras el tiempo hizo lo suyo, nosotros también, y este abril me agarra con un laburo en el cual me pagan por ser feliz, con mis amigos al pie del cañón, un poco más rota, más grande, más calma y más conforme con mi vida. Más feliz conmigo. No con otra persona, feliz conmigo. Porque hoy veo que con vos era feliz, pero conmigo no.

Podría contarte todo esto y demases cosas, pero sería regodearme en tu placidez carente de sueños. Prefiero que me veas de vez en cuando, a veces triste, a veces feliz,  pero sin hablar. Porque mi sonrisa de "ahora el aire es mucho mejor" dice más que mil palabras.

martes, 18 de septiembre de 2012

Cerremos la puerta ...

... Asi como Pibe hizo que me enganche, por sus actitudes de idiota con todas las letras es que se va. Él no lo sabe, pero de este lugar lo echamos. O repudiamos su accionar que no se condice con su edad.
Y asi voy chapoteando de Pibe en pibe y al final de esa sucesión de saltitos, desemboco en Caballito. Siempre vuelvo ahí.
Volveré y seremos eternos, me lo juro.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Cómo llorar en un par de minutos


"Ojalá que en tu vida, mi vida, te falte nada si mi vida en tu vida ya no la necesitás.
El mundo va a seguir girando, encima el tiempo pasa volando, las distancias hacen lo demás.
No me aflojes princesita, que la tristeza se va solita, las distancias hacen lo demás"


(Odio a las bandas que voy a ver porque con estas cosas me muero del dolor de corazón)

domingo, 2 de septiembre de 2012

Sorpresa!

Para poder detallar ciertas cuestiones, debería aclarar que Pibe tiene una banda. Habiendo hecho esta aclaración, procedo a decir que el hecho de que el tipo haya tirado una referencia a mi persona delante de muuuuchas personas, me puso muy nerviosa. Tiene esa capacidad de hacer que me sonroje, que me ponga nerviosa, que me pone loca. Sigo sorprendida con los detalles, con las cosas que él registra y a mi se me pasan por alto. Sigo sorprendida de ir con él de la mano por Parque Rivadavia como si fuese lo más normal. Sigo sorprendida de poder ponerlo loco en 10 segundos. Sigo sorprendida de la sonrisa que me dedica, de verlo dormir, de que me haga chistes y cosquillas. Sigo sorprendida de esta historia (podríamos denominar esto como una historia, no?). Sigo sorprendida de que se cargue al hombro mi malhumor y le dé una vuelta de tuerca y me haga sonreír con tres palabras. Sigo sorprendida de que de lo único que me interese hablar acá es él. Sigo sorprendida, y quiero seguir sorprendiéndome. Quiero compartir cosas con él, hacerlo reír, o capaz hacerle entender que me rescató del naufragio.

domingo, 26 de agosto de 2012

Como avenida por subir 2.0

Anoche Pibe me pasó a buscar por el bar de siempre. Sigiloso, medio escondido, me pasó el casco y me subí a la moto. Por sus ganas y las mías de no pasar por ahí, tuvimos que dar 170 vueltas. Fuimos por Paseo Colon, por Puerto Madero, por muchas calles ... Y fuimos pasando por muchas esquinas que me marcaron: la historia con M, con Ex, con muchos pibes estuvo marcada por esquinas .... Pasé por muchas con Pibe ayer. Fue ver pasar historias, errores, aciertos, con la velocidad de la moto y pensar, mucho. Era ver en cada esquina aparecer fantasmas. Eran muchas las ganas de llorar, fue mucho temblar de frío y de miedo y de dudas y de todo lo que acarrea pasar por lugares que te marcan tanto. Cuando me llevó a casa, recorrimos parte del recorrido que hice durante muchos años para volver del lugar donde me trataba por mis mambos con la comida. Fue ver también, por Campichuelo, una sucesión de momentos malos, de tristezas. De cosas que una cree dejar atrás y que la asaltan en los momentos más complicados. Y ver todo eso y sentirse a salvo y tranquila es un premio a la perseverancia por tanta mierda.

Es loco resucitar después de tocar fondo. Es loco resucitar solamente con el apoyo de mis amigas y mi familia. Y asi y todo me siento sola. Me falta algo. Siento que necesito algo que no sé qué es, pero que lo necesito. No soy feliz del todo. Hay una pieza del rompecabezas que no la encuentro y me falta esa sola. Me falta la figu dificil del álbum. Me falta poder juntar todo (amigos-flia-laburo-corazon) y que esté parejo, balanceado.

jueves, 23 de agosto de 2012

Sinnombre

Una mitad mía, la más astuta, se calzó la mejor máscara del cotillón y se puso los mejores tacos. Esa parte tiroteó muchos tipos, estuvo con varios, y a todos les aclaró que "era una mina más". Como iba, me volvía y no me interesaba ocupar más de un rato en una cama ajena. La parte del disfraz se encargó de saltar de cama en cama y de boca en boca desde que me separé a principios de julio. Se aprendió chamuyos a montones para tipos que no valían la pena, y se calzó una coraza de mármol. Esa mitad se dio muchos gustos interesantes en este tiempo. Trato de identificarme en el espejo con esa mina, trato de aceptarla un poco más, pero a veces me miro, o me escucho, y pienso "esta no soy yo". 

La otra mitad, la que queda, la mitad sin flequillo y sin pintar, todavía disfruta de tomar un helado un miércoles a la noche mirando los árboles. Todavía se sonroja con algunas frases de Pibe. Esa mitad lo mira sonreir y no da fé de que el tipo en cuestión le haya dado pelota. La mitad sentimental, que aflora de tanto en tanto, se sorprende de eso. Y qué sería eso? El hecho de que Pibe siempre fue lejano. Muy lejano. "Ese tipo jamás me va a dar pelota", pensé muchas veces. Ayer lo miraba y no puede ser. Pibe me conoció en ese volantazo que pegué de chica-seria-y-responsable a chica-seria-responsable-y-comehombres, y le encantan esas dos mitades de perra infernal y piba de barrio que se pone colorada cuando le dicen ciertas cosas. Él me encanta, todo esto me encanta, y no dejo de pensar que si pudiera volver el tiempo a dos años atrás y me viese a mi misma mirándolo estupidizada, me diría "van a pasar muuuuuuuchas cosas en el medio, pero ese tipo va a levantarte y hacerte upa un miércoles y vos vas a ser feliz con eso".

martes, 21 de agosto de 2012

Ellas

Una nube negra de tristeza, crisis e incertidumbre se instaló entre mi grupo de amigas y soy la portadora de las buenas noticias:

El viernes toca Karina en Groove, y nos la vamos a dar en la jeta. Sin pausa.

Esto es la felicidad.