Mostrando entradas con la etiqueta Le faculté. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Le faculté. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de marzo de 2011

Volví. Yeah baby.

"Yo no se si asi es la vida
o es el diablo que a escondidas
está metiendo la mano en cosas
que son jodidas"
(La De Mora - Porque sí)

Un 31 de enero me levanté, fui a trabajar, revisé las materias de verano que quería cursar, y me fui a dormir un poco mal. Me vi en una carrera que no me gustaba, en un trabajo que me desgastaba.
Resumiendo? En un mes no sólo cambié de trabajo, cambié de carrera, de facultad y antes de fin de año voy a cambiar de barrio.

Me creció el pelo en cantidades zarpadas (como 10 centimetros desde Navidad hasta ahora), no tomo tanto como antes, pero me bajo 15 puchos por día. Ya no me gasto el sueldo entero en perfumes, carteras; ahora ahorro para irnos en Semana Santa a Colón a descansar con M.
Conocí a la madre, a la abuela, a la tía, a todo el mundo; él conoció a mi mamá en circunstancias turbias (después de que lo robaran) y este fin de semana vamos a llevar a mi ahijada al cine.

Se podría decir que está todo en orden, todo en paz, todo tranquilo.
Hasta que hoy me dijeron que tengo quistes en los ovarios y me dan ganas de mandar a cagar a todo el mundo.

martes, 12 de octubre de 2010

No soy normal.

Como estaba feliz porque en el integrador de práctica de contabilidad no había tenido errores, mi manera de festejar fue volverme de la facultad caminando a mi casa.
Tenía puesto taco (fui a laburar en taquito, parecía re alta).

Vivo a más de treinta cuadras.

Me falla.

martes, 27 de julio de 2010

Mi cárcel.

Y en estos instantes que tengo un bombo repicándome en la cabeza y 4 horas de sueño por haberme quedado estudiando un poco de Lógica, que parezco un zombie despeinado y con los ojos rojos, que me acabo de tomar tres tazas de café que cuando me peguen voy a ser Superman, que me avivo que me voy a tener que subir al 96 y putearme con la gente hasta llegar a Flores, en este instante, justito, que decido no almorzar por mi propio bien mental, me odio salvaje y ferozmente por haberme anotado en ese cuatrimestre para cursar a la tarde. La tarde es un mundo aparte.

Le ruego a Dios un curso decente. Nada de emos ni de fachos. Normalidad.
Igual si me mandan una chetita para bardearla un rato con mi amigo facultativo Leandrito, no me voy a enojar.